Actividades económicas

Actividad agricola

La agricultura practicada en los oasis constituye la base de la economía provincial, por lo que el conocimiento de la distribución de los principales cultivos de la provincia (viñedos, frutales, olivos y hortalizas) constituye una herramienta base para la planificación de las actividades agrícolas y el monitoreo de las áreas de expansión y retroceso.


Una de las principales preocupaciones del programa Ecoatlas ha sido la elaboración de mapas de usos del suelo de los diferentes oasis de la provincia a partir de la clasificación de imágenes satelitales.


En el oasis norte, principalmente, se evidencia un fenómeno de competencia que se da por el uso de suelo, competencia que pareciera no medir las consecuencias de tal crecimiento. Los efectos no deseados de la aglomeración. Existe competencia dentro de los oasis debido al crecimiento urbano sobre suelos de alto potencial agrícola, sobre todo vitícola. Zonas con denominación de origen para vinos están siendo parceladas y destinadas por completo a nuevas urbanizaciones. Se estima que la superficie cultivada no ha desaparecido, sino que ha habido una expulsión hacia zonas más alejadas. Hoy se habla de una “nueva ruralidad”.


Actualmente, la fuerza expansiva de la ciudad es alarmante por su dimensión y descontrol. Al este, un sitio ocupado con las mejores condiciones ecológicas de la provincia para los cultivos tradicionales, al oeste, el peligro aluvional. Sólo entre 1980 y 1991 el Gran Mendoza pasó de 726.560 a 865.212 habitantes, es decir que se sumaron 138.652 pobladores con una variación intercensal del 20.1 %. En la actualidad, se estima que viven alrededor de 1.000.000 de habitantes en el gran Mendoza.


La construcción de barrios a partir de la década del ´90 está produciendo cambios cuantitativos y espaciales muy visibles en los asentamientos poblacionales. Al respecto se han identificado dos procesos de crecimiento:


1) Crecimiento por barrios discontinuos en la periferia de los centros urbanos mayores ya existentes. Una nueva modalidad residencial, representada por los barrios cerrados y exclusivos para grupos sociales de alto poder adquisitivo, ha agudizado el proceso de diseño diferencial del espacio.


2) Construcción de barrios rurales en lugares más o menos aislados, que generan nuevos asentamientos poblacionales. Los barrios aislados generan nuevos asentamientos que aceleran el proceso de fragmentación territorial y generan demanda de servicios concentrados -escuelas, salud-, y de servicios urbanos -pavimentación, cloacas, teléfono. De acuerdo con las tendencias de evolución urbana conocidas, después de la solución del problema habitacional comienzan las necesidades de infraestructura propias del modo de vida urbano.


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Fruticultura

Después de la vid, la fruticultura es la actividad de cultivo más importante en cuanto a las hectáreas ocupadas distribuidas por los departamentos en los distintos oasis de la provincia. Día a día se van mejorando las producciones tanto de carozo como de pepita con la adopción de nuevas variedades; nuevos sistemas de riego y conducción, con mayor atención a la hora de la poda, protección del cultivo con malla antigranizo; y con mayor utilización de aportes tecnológicos, semillas, fertilizantes, plaguicidas, etc.


Aunque debido a los costos solo algunos productores pueden acceder a estos agregados, el 70% de la explotaciones tiene menos de 5 ha. por lo que las ganancias obtenidas por estos agricultores, generalmente solo les permite la subsistencia. Tanto la ciruela como el durazno para industria se identifican con la provincia de Mendoza, es la principal productora de frutas secas para exportación, aunque también la pulpa, conservas, son elaboradas para exportar y para el mercado local, en cuanto al consumo en fresco es para mercado local principalmente, salvo por la pera que se exporta en grandes cantidades a Brasil principalmente.


Estos productos de clima templado permiten la inserción en el mercado mundial debido a la cosecha en contraestación y en la que los principales participantes del sur solo son Argentina, Chile, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia, tanto con frutos de carozo como de pepita.


Al momento de la cosecha, los productores venden la fruta a los galpones de empaque, frigoríficos o a los secaderos, o bien realizan las tareas en la propia finca, para realizarlas se requiere de una gran cantidad de mano de obra tanto para la cosecha como para el embalaje, así como para las tareas previas de poda y raleo, y muchos de estos obreros son “trabajadores golondrina” y que lamentablemente son los que en peores condiciones tanto salariales como sanitarias se encuentran.


Floricultura

La floricultura en la provincia de Mendoza es una actividad tradicional y se ha transmitido de generación en generación en muchas familias de productores. Existe una leve disminución de productores dedicados a la producción florícola y a la vez un leve aumento en la superficie implantada, es decir que se ha producido una concentración de la tierra.


La superficie total implantada con flores es de 94,25 hectáreas, de las cuales 64,30 hectáreas (68%) se encuentra al aire libre y 29,95 hectáreas (32%) están bajo cubierta.El cinturón verde de Mendoza (Guaymallén, Maipú y Las Heras), concentra el 4,5% de la superficie implantada con flores de la provincia. En segundo lugar se encuentra el oasis Sur con un 2,6%, precisamente el departamento de San Rafael. Es notoria la escasa presencia de esta actividad en los departamentos del Valle de Uco (Tunuyán, Tupungato, San Carlos) y del Este de la provincia. Maipú ocupa el primer lugar con el 47% de la superficie total implantada con flores en Mendoza, superando a Guaymallén que concentra el 28%, y Las Heras que tiene el 19%. Es decir, el oasis norte es el más importante de la provincia en cuanto a superficie cultivada, produciéndose una mayor concentración de esta actividad en dicho oasis en detrimento de los restantes.


Tradicionalmente en nuestra provincia el cultivo de flor de corte se ha concentrado en las especies como montonera, rosa, crisantemo, y clavel. La especie más cultivada es el crisantemo multiflora, también llamada montonera, con una participación del 14,7%, le sigue en importancia el clavel 10,4%, crisantemo monoflora 7,5%. Ha aumentado la superficie de lisianthus cuya participación asciende al 6,2%, similar porcentaje que áster.


El uso de invernaderos permite manipular las condiciones ambientales, siendo una herramienta útil para producir en contraestación, acortar los ciclos vegetativos, mejorar la calidad e incrementar los rendimientos. Sin embargo presentan como inconvenientes la gran inversión inicial, el mantenimiento, utilización de variedades de alto rendimiento.


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Horticultura

Mendoza, tradicionalmente productora de hortalizas, ocupa el segundo lugar en el país y constituye la tercera actividad agrícola de la provincia por superficie, después de la vid y los frutales, aunque es la primera por ocupación de mano de obra.


La superficie total estimada de hortalizas es de 30.902 ha con hortalizas, para la temporada 2013-2014.Se distinguen dos épocas importantes de siembra: entre enero y junio para las hortalizas de invierno y desde septiembre a enero para las hortalizas de verano, con siembras intermedias principalmente de hortalizas de hoja. Entre las hortalizas invernales y estivales que cobran mayor relevancia económica por el área y los volúmenes producidos se encuentran las llamadas hortalizas “pesadas” tales como ajo, papa, zapallo, tomate industria, zanahoria y cebolla. Se suman la lechuga, melón, maíz dulce, pimiento, acelga, espinaca, rúcula y coles, entre otras que completan más de 50 especies hortícolas.


Las principales zonas de siembra son el Valle de Uco y la zona del Cinturón Verde o Centro y los departamentos más importantes en la producción de hortalizas son: San Carlos y Tupungato integrantes del Valle de Uco, le siguen Maipú, Lavalle, Luján, San Rafael y Malargüe. La actividad se desarrolla en unas 3.800 EAPS (Explotaciones agropecuarias) con parcelas que se dedican a la horticultura de las cuales 73 % corresponden al estrato entre 0 y 5 hectáreas cultivadas, 14 % entre 5 y 10 ha y tan sólo el 0,6 % al estrato entre 50 a 100 hectáreas. El 70 % de los productores son propietarios de la tierra.


En los últimos veintitrés años la superficie cultivada con hortalizas ha oscilado entre las 21.000 ha y las 42.000 hectáreas. La máxima superficie se logró en la temporada 1990-1991, mientras que la mínima se produjo en el ciclo 1995 - 1996. En la última década, la menor superficie se ha estimado en 2009-2010 y la mayor en 2011-2012. La producción local abastece el mercado local y gran parte de ella se comercializa fuera de la provincia. En el Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el Área de Horticultura publica anualmente datos acerca de esta evolución y capacita constantemente a los productores.


Olivicultura

Mendoza es actualmente la cuarta provincia productora de aceitunas de la Argentina (según datos de superficie del Censo Nacional Agropecuario 2002), por ende, no es la principal formadora de precios, pero sí es la única provincia que cuenta con un programa de estimación anticipada de la cosecha, esto se debe principalmente a que el olivo es la segunda especie frutícola cultivada en Mendoza (después de la vid).


La importancia del cultivo del olivo en la provincia de Mendoza no necesita ser fundamentada, sólo basta extender la mirada alrededor de cualquiera de los oasis productivos, y excepto en los departamentos de Malargüe, San Carlos y Tupungato, podemos ver nuestros emblemáticos olivos, ya sean intercalados con la vid o como cultivo puro. Sin embargo, no sólo debemos valorarlo por su imagen paisajística sino como actividad productiva, capaz de generar fuentes de trabajo tanto en su cultivo como en la industrialización de sus frutos.


Nuestra provincia no es ajena a las tendencias mundiales en materia de producción y actualmente, además de este tipo de cultivo tradicional, conviven los sistemas más especializados en donde el olivo es el único o principal producto de la explotación. Las características agroecológicas, los avances en materia comercial y las nuevas tecnologías de cultivo han permitido posicionar a la Provincia en los principales mercados del mundo.


El creciente consumo mundial de aceite de oliva ha estimulado al productor local a volcarse a la producción de aceitunas destinadas para este fin y a incorporar tecnologías que permitan obtener un producto de excelente calidad. El olivo es entre los frutales monitoreados, la especie de mayor participación en el total de la superficie frutícola implantada, con una superficie de 20.642,2 ha, de los cuales el 78% se encuentra en estado productivo.


El Norte representa en primer lugar junto con el Sur, las principales regiones productoras de olivo ya que aportan casi el 80 % al total. La máxima superficie de cultivo de olivo se encuentra en la Provincia de San Rafael con 7.678 ha lo cual representa el 37%, en segundo lugar, se ubica Maipú con 4.117 ha, seguido por Lavalle con 2.579 ha y Rivadavia con 2.385 aportando el 19 %, el 12% y el 11%, respectivamente. Estos cuatro departamentos suman casi el 80% de la superficie con olivo del total de Mendoza. Luego siguen en orden decreciente, San Martín con 1.069 ha, Las Heras con 928 ha y Junín con 903 ha, que en conjunto representan el 13% del total. Finalmente, cinco son los departamentos -Guaymallén, Luján de Cuyo, Santa Rosa, Gral. Alvear, La Paz y Tunuyán- que registran los menores valores de superficie, alcanzando apenas un 4%.


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Vitivinicultura

Zona Norte: Comprende el departamento de Lavalle; y parte de los departamentos de Maipú, Las Heras y San Martín. Abarca las zonas de menor altura sobre el nivel del mar con altitudes entre los 600 y 700 m. s. n. m. Los suelos son poco profundos y salados, también son algo permeables en las zonas más bajas y con poca pendiente. Los viñedos son irrigados con el agua canalizada de los ríos Mendoza complementándose la demanda hídrica con agua subterránea. Las uvas características de la región son variedades blancas como Torrontés, Chenin, y Pedro Giménez. Sus variedades tintas son de un marcado carácter varietal y se adaptan para la producción de vinos livianos.


Zona alta del río Mendoza: Este territorio se extiende sobre los cultivos de gran parte de los Departamentos de Maipú y Luján. Las condiciones agroecológicas son óptimas, y por ello ha sido elegida por decenas de bodegas que elaboran los más sofisticados vinos finos argentinos. El origen de los suelos es aluvional constituido por sedimentos finos. Sobre el subsuelo pedregoso se asientan los sedimentos areno-limo arcillosos. Su pobreza orgánica es grande, garantizando cosechas de gran calidad destinadas a la elaboración de vinos nobles.


El clima es templado, luminoso y árido, de escasas lluvias, con vientos y humedad moderada que aseguran el equilibrio de azúcar y acidez en los mostos y la formación de los polifenoles. La altitud de esta zona vitivinícola oscila entre 750 y 1100 msnm. Las condiciones climáticas (15º de temperatura promedio) permiten la formación de color y taninos en los vinos haciéndolos aptos para un envejecimiento prolongado. La irrigación se realiza con aguas del río Mendoza. El Malbec es el varietal característico de esta región. Los vinos provenientes de esta uva tienen una personalidad muy marcada y a pesar de ser cultivada en otros lugares del mundo, las características que logran en Mendoza son inigualables en el resto mundo. Otras variedades de alta calidad cultivadas son: Cabernet Sauvignon, Bonarda, Chenin, Merlot, Chardonnay, Syrah, Ugni Blanc, entre otras.


Zona Este: Al este de la zona alta del río Mendoza, el terreno desciende paulatinamente desde los 740 hasta los 600 metros sobre el nivel del mar. Este oasis está situado en los departamentos de San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz. Los suelos aluvionales son de tipo franco arenosos y limo arenosos en las zonas más altas, como así también profundos y pedregosos. Los viñedos son irrigados con el agua canalizada de los ríos Mendoza y Tunuyán, complementándose la demanda hídrica con agua subterránea captada por bombeo. Las variedades más difundidas son Merlot, Malbec, Bonarda, Sangiovese, Ugni Blanc, Syrah, Tempranilla, Pedro Giménez entre otras. La mayoría se destina a la producción de mostos, jugos concentrados y vinos finos de excelencia.


Valle de Uco: Con los ríos Tunuyán y Tupungato como ejes, el valle de Uco ocupa una extensa superficie de los departamentos de San Carlos, Tunuyán y Tupungato. Presenta una serie de características similares a las demás zonas que integran la región central pero con peculiaridades que son favorables a los viñedos del lugar. Los inviernos son rigurosos y los veranos con días templados o cálidos y noches frescas. La altitud de las tierras cultivadas oscila entre los 900 y los 1.400 msnm.


Como consecuencia de esto las amplitudes térmicas entre el día y la noche son grandes favoreciendo la producción de excelente color apto para una larga crianza y altos niveles de acidez que, en algunos casos, debe ser controlada mediante la fermentación maloláctica. Los suelos en esta región son aluvionales, pedregosos y permeables. Algunos de los vinos tintos más representativos de los últimos tiempos son oriundos del valle de Uco, que ha visto crecer geométricamente las inversiones de capitales extranjeros. Las variedades tintas más extendidas son: Malbec, Barbera, Cabernet Sauvignon y Merlot.También se cultivan variedades blancas con excelentes resultados, entre ellas Torrontés Riojano, Semillón, Chardonnay (frecuentemente utilizados como vinos base para la elaboración de espumantes), Chenin y Sauvignon Blanc. Es actualmente la zona más importante desde el punto de vista de inversiones vitícolas.


Zona Sur: En el sur mendocino se encuentran los departamentos General Alvear y San Rafael que integran el oasis productivo más austral de la provincia. Los viñedos sureños están ubicados a menor altitud que los del resto de la provincia. Estos descienden suavemente hacia el este desde los 800 metros sobre el nivel del mar hasta los 450. Este oasis, que posee una temperatura promedio de 15ºC, es regado por los ríos Diamante y Atuel.


La variedad más característica es el Chenin, que logra una tipicidad muy marcada. A partir de esta variedad se obtienen vinos frutados con una excelente relación alcohol/acidez. Los niveles de amplitud térmica presentes en la zona favorecen la producción de antocianinar, también responsables del color en los vinos. Variedades tintas como el Cabernet Sauvignon, Malbec y Bonarda son los puntos de partida para la obtención de vinos de excelente cuerpo visual, que van ganando día a día posiciones importantes en los mercados internacionales.


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Ganaderia

La provincia de Mendoza tiene una superficie aproximada de 7.000.000 de hectáreas con aptitud ganadera. La zona de mayor concentración y mejores oportunidades ganaderas se encuentra en el sur: General Alvear, San Rafael y Malargüe. En la provincia de Mendoza la cría de bovinos se realiza en condiciones extensivas, teniendo como principal alimento los recursos forrajeros naturales; en consecuencia, es necesario tener presente la variación anual de estos recursos en cuanto a su calidad y cantidad.


Tradicionalmente, en Mendoza, los productos de la ganadería (animales vivos en pie) se comercializan por medio de remates feria. El sector primario está integrado por:

Cría extensiva. Es la actividad ganadera a campo abierto cuyo producto final es el ternero.

Engorde o invernada sobre pastura. Proceso de engrasamiento de vacunos, de diferente sexo y edad hasta su terminación para su posterior envío al mercado para satisfacer las demandas del mercado interno y la exportación.

Feedlot o engorde a corral. Surgió ante la necesidad de intensificar la producción, y consiste en encerrar los animales en corrales donde reciben el alimento en comederos, el ganado se nutre con alimentos balanceados hechos a base de maíz, soja y otros suplementos especiales. En la provincia todavía esta modalidad no es utilizada por muchos productores.


La producción de ganado en pasturas naturales de Mendoza es un negocio riesgoso. El productor debe lograr un balance entre productividad, estabilidad y sostenibilidad. Existe, en general, un inadecuado manejo del rodeo (falta de estacionamiento y tacto) y una alta prevalencia de enfermedades venéreas, lo que se traduce en una baja eficiencia reproductiva del rodeo de cría, con un porcentaje de terneros logrados de alrededor de un 50%. La carga animal apropiada es el aspecto más importante para alcanzar un manejo exitoso de las pasturas naturales.


Es por ello, que el IDR junto con otras instituciones viene desarrollando el “Clúster ganadero”: Se trata de un conjunto de empresas e instituciones públicas y privadas con proximidad geográfica que participan de un área de negocios específicos y comparten una base común de factores. Se relacionan entre sí de modo formal o informal a través de comercialización, producción, intercambio de tecnología y conocimiento. El objetivo principal es el mejoramiento de la producción y competitividad.


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Actividad forestal

A pesar de que la Argentina tiene 20 millones de hectáreas con buena aptitud forestal, las zonas de mayor importancia para la implantación de bosques son la provincia de Misiones, el Litoral del Río Uruguay, Corrientes, Entre Ríos y la Patagonia. Existen otras zonas interesantes para la actividad forestal, están ubicadas en las provincias de Córdoba, Mendoza, Buenos Aires y el Noroeste; estas pueden ser analizadas por potenciales inversores forestales, ya que pueden ser atractivas para sus intereses particulares. La actividad forestal de Mendoza está basada casi totalmente en el cultivo de los álamos, hay otras especies que entran en este mecanismo como son los eucaliptus, sauces y pinos; también se apoya la implantación de nogales, castaños y robles. La provincia cuenta con una superficie forestada de casi 10000 hectáreas, de las cuales la mayor parte corresponde a álamos seguida por eucaliptus, esto casi mayormente en la Región Sur. Las principales zonas donde se realizan emprendimientos se sitúan en lugares con disponibilidad de recurso hídrico (derecho de riego o vertientes naturales) en Valle de Uco, San Rafael y General Alvear; también se registran inversiones en Lavalle, Santa Rosa y Uspallata.


Esta actividad ha ido avanzando gradualmente a partir de la vigencia de la Ley Nacional de Inversiones para Bosques Cultivados. En Mendoza, las plantaciones se incrementaron de 500 hectáreas anuales en 1999 a 950 hectáreas para el año 2000; la Ruta Nac. 40 es la columna vertebral del desarrollo forestal y conecta la Provincia de Norte a Sur. A la vez, comunica a Neuquén con la Provincia de Mendoza y con la Patagonia Austral, que se constituyen como los mercados potenciales más cercanos.


La Importancia de las cortinas de Álamos en las Explotaciones Agrícolas


Desde hace años se aprecia en los oasis cultivados principalmente del este y del sur la constante desaparición de las tradicionales cortinas forestales implantadas por los primeros agricultores para generar un microclima en las fincas; especialmente para contener la acción del viento sobre las plantaciones de vid y de frutales, especialmente en determinadas variedades de ciruelos. Los agricultores acostumbraban implantar trincheras de álamos en las parcelas para combatir el embate del viento antes de empezar con una explotación agrícola, sabiendo de la importancia de ayudar al ciclo vegetativo de los cultivos y contrarrestar los efectos de las heladas.La crisis económica, que afectó seriamente al sector primario, determinó que los finqueros echaran mano a los álamos para poder obtener una entrada económica y poder subsistir hasta el próximo ciclo agrícola. Lamentablemente nunca se reponen esos ejemplares, y se hacen numerosas las fincas que carecen absolutamente de esa protección natural vital. Suele pensarse que los álamos eran implantados solo para obtener un ingreso complementario al de la producción principal; por el contrario, se los radicaba para disminuir el efecto del frío; conservar cierto grado de humedad en las parcelas y evitar la turbulencia del viento. Esto último complica la etapa de floración de los cultivos, ya que barre el polen dificultando el quaje, e incluso afecta la acción polinizadora de las abejas.


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Producción de energía

En la provincia, entre el 65% y el 75% de la producción de Energía Eléctrica se genera en centrales hidroeléctricas localizadas en los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel; mientras que el resto proviene de centrales termoeléctricas, localizadas básicamente en Luján de Cuyo y en Cruz de Piedra. Debido a la concentración creciente de personas y actividades en los oasis mendocinos se ha requerido de una mayor utilización de energía, la preponderancia es del sector industrial (especialmente de las industrias de ferroaleaciones y de petróleo), resultando menores los usos domésticos y los riegos de los cultivos.


Los primeros pobladores fueron aprovechando los recursos naturales más cercanos, entre ellos la utilización de biomasa, leña de algarrobo principalmente, y la fuerza muscular de animales y hombres, con la llegada del español y la posterior expansión del oasis se incorpora la fuerza hidráulica, el carbón y el petróleo. Tras la masiva inmigración y el posterior crecimiento urbano fue necesaria la construcción de usinas hidroeléctricas para complementar el abastecimiento de las demás fuentes energéticas. La construcción de los diques permite el abastecimiento eléctrico que es aprovechado intensamente en los oasis, pero esta energía no llega a todos los habitantes, así, en las partes bajas de las cuencas los pobladores del secano no cuentan con este beneficio por lo que aún continúan utilizando leña para calefacción y cocción de alimentos, faroles con garrafas de gas o kerosene y energías alternativas como los paneles solares.


Estas desigualdades socio-territoriales no solo son entre oasis y secano, sino también dentro del oasis entre población rural y urbana, y aún entre barrios urbanos. Ante la necesidad de quienes no cuentan con tales servicios, surgen las energías alternativas. La llanura de la provincia de Mendoza se caracteriza por su elevada heliofanía por lo que la utilización de paneles solares es la energía alternativa que más se adecua a esta región y son quienes se dedican a la actividad pastoril y algunas escuelas albergue las que utilizan este sistema.


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Industria

Las actividades industriales en la Provincia de Mendoza se distribuyen en los oasis dependiendo del rubro de producción al cual pertenezcan. Es posible encontrarlas en ciudades, o en las áreas irrigadas donde se encuentran los cultivos. Existe una amplia gama de industrias vinculadas a distintos rubros: alimentos, bebidas, textil, gráfica, conserveras, frigoríficos, petroquímicas, plásticos, etc.; sin embrago, las industrias de mayor importancia son las vinculadas a los alimentos y agroindustrias por la cantidad de ingresos que generan.


Existen otras industrias como química y petroquímica que facturan cifras superiores aunque generan muy pocos puestos de trabajo. Debido a características climáticas y de suelo en cada oasis predominan ciertas actividades que generan la instalación de establecimientos industriales para la transformación de dicho producto. Así en la zona norte es destacable la superficie destinada a la horticultura, en el sur la fruticultura, en el valle de uco la vitivinicultura y también la fruticultura.En la zona norte principalmente en los departamento de Maipú, Guyamallén y Luján, en el denominado cinturón hortícola, junto con Lavalle, una de las actividades que predomina es la horticultura, donde el tomate es el principal producto que se destina a la industria, es así que existen en la zona Industrias Planta, Pymes que envasan tomate entero y fabrican salsas, y Pymes que trituran tomate, también se industrializa aunque en menor escala zapallo, espinaca, cebolla, ajo y papa, productos deshidratados para caldos y sopa.


La vid es el cultivo que caracteriza el suelo mendocino y salvo en Capital, Godoy Cruz y Malargüe, en la mayoría de los departamentos es el cultivo principal y más del 90% se lo destina a la industria del vino. Esta industria se inició en el valle de Huentota, junto a las grandes producciones de uvas comunes, extendiéndose más tarde hacia el este, los buenos suelos, la disponibilidad de agua y la escasez de heladas hicieron posible este desarrollo y es donde se encuentran la mayoría de las bodegas de la provincia. Los avances tecnológicos hicieron posible excavaciones de gran profundidad para extraer agua en zonas del Valle de Uco donde el agua subterránea se encuentra a 200 m, además la pendiente junto a los suelos pedregosos hicieron necesaria la utilización de riego presurizado. Las nuevas inversiones y emprendimientos, de grandes capitales y con una lógica distinta de elaboración, cultivan vides finas de gran valor en el mercado (Cabernet, Chardonay, Malbec) acrecentando el valor y la importancia de los vinos.La ciruela, el durazno y la manzana para industria son parte importante de paisaje de San Rafael, General Alvear y del Valle de Uco, en estos oasis es posible encontrar secaderos, conserveras, fábricas, frigoríficos y agroindustrias. En el oasis sur se encuentra el 75% de la ciruela para industria y se destina principalmente al secado a través de hornos o al aire libre, aunque también se la utiliza para dulces y jugos aunque en menor proporción; el durazno cultivado en el Sur y Valle de Uco, puede ser procesado y envasado para conserva, secado o utilizado para pulpa y jugos; la manzana también es cultivada en el Sur y Valle de Uco y su destino principal es la elaboración de sidra.


En todas estas actividades participan productores pequeños, medianos y grandes, algunos de éstos, los medianos y grandes principalmente, incluyen además del cultivo la industrialización, dando lugar al surgimiento de la agroindustria de la que en muchos casos dependen los pequeños productores para poder colocar sus productos, aunque cada vez la agroindustria depende menos de estos productores, ya que se van extendiendo, adquiriendo propiedades y cultivando lo que más tarde será industrializado.


Mineria

Las actividades mineras de la Provincia de Mendoza comienzan con las explotaciones de Paramillo de Uspallata en el siglo XVIII, aunque con el problema de la falta de azogue (mercurio) para amalgamar los minerales que contienen oro y plata; a su vez, también faltaban brazos y capitales. Además, también existían muchos otros trabajos debido a la fertilidad de los suelos, lo que dificultaba la continuidad de las faenas de las minas. Por esto se recurrió a la esclavitud de la población del lugar (los indios mitayos); que junto a los negros, los desocupados y los delincuentes realizaban estas tareas. Además, las fundiciones de cobre se realizaban con máquinas traídas del Perú usando, como combustible, la vegetación de la zona (jarilla principalmente) generando desforestación. El metal se colaba y hacían ladrillos de 72 kg., que se enviaban a Europa a través del Puerto de Valparaíso en Chile.


En Malargüe también se practicaba la minería, se explotaban las minas “Las Choicas” y “El Burrero” y eran los habitantes del lugar quienes ya realizaban la actividad, extrayendo sal para el abastecimiento de los primeros asentamientos de población. Uno de los pueblos Puelches Los Tinguiriricas, extraían el cobre de la mina Las Choicas, que luego utilizaban para la fabricación de bolas de metal para cazar y el uso bélico. En el siglo XX comienza a cobrar importancia el petróleo, en Mendoza en 1918 se crea la División de Minas, Petróleo y Geología de la Provincia por el descubrimiento de hidrocarburos y otros yacimientos minerales no metalíferos rocas para revestimiento principalmente. A partir de 1950 en Malargüe y Sierra Pintada, San Rafael comienza la extracción de minerales de uranio que culmina en 1994.


El perfil minero de la provincia se encuentra perfectamente determinado. Abundantes explotaciones mineras realizadas por pequeños productores y empresarios que extraen básicamente minerales del grupo de los no metalíferos y rocas de aplicación. Las explotaciones que se realizan se encuentran encasilladas, por su escala productiva, en la “pequeña minería”, con algunas excepciones.Los yacimientos existentes en la provincia corresponden a los no metalíferos: talcos, asbestos, amianto y serpentina. Los yacimientos de minerales industriales están representados por la baritina, bentonita, celestina, fluorita, cuarzo, caolín, arcillas, cloruro de sodio, sulfato de sodio, sal gema y silvita. Entre los materiales volcánicos, son importantes el granulado, la toba volcánica y la piedra pómez. En cuanto a la explotación del petróleo, la provincia se encuentra entre las principales del país. Otro aspecto destacable de la actividad minera es la participación en forma muy reducida del mercado laboral, esto es aún más notable en explotaciones de mediana y gran minería que tienen sus operaciones mecanizadas; estas explotaciones se caracterizan por ser actividades intensivas en capital no así en mano de obra. La minería en “gran escala”, a nivel nacional entró en producción con el yacimiento «Bajo de la Alumbrera», en Catamarca, a fines de octubre de 1997, con la explotación de cobre y oro. También han dado inicio en la provincia de San Juan Veladero, de la empresa Barrick y Pascua Lama, En la provincia de Mendoza la minería a gran escala generó conflictos sociales por lo que se suspendieron todas las actividades de este tipo. La población manifestó su opinión con respecto a la explotación minera, se expresó contra las condiciones en que dicha actividad es llevada a cabo, el saqueo de las empresas que pretendían explotar estos recursos generan degradación social y ambiental en un medio de alta vulnerabilidad ecológica.


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Turismo

Desde los Humedales de Laguna del Rosario al Norte de la provincia hasta los suelos volcánicos de la Payunia en el Sur; y desde el Parque Aconcagua en el Oeste hasta los Altos Limpios de la Travesía en el Este, la provincia cuenta con múltiples opciones para disfrutar conociendo y comprendiendo la naturaleza del lugar. Los distintos sitios turísticos, tanto de oasis como de secano, fueron acondicionados para quienes deseen visitarlos y disfrutarlos. Las escuelas de turismo y de guardaparques, aportan un nuevo matiz que permite al turista complementar la aventura y el entretenimiento con la cultura y el conocimiento.


Los espacios naturales de montaña dan lugar al turismo aventura durante todo el año, escalada, senderismo, andinismo, que junto al rafting, canotaje, etc, por la presencia de los ríos y embalses, permiten distintas posibilidades de conocer las alturas de Mendoza, además durante la temporada invernal es posible practicar distintos deportes como el esquí y snowboard; como complemento, la presencia de termas y cabañas son ideales para relajación y el descanso. La cordillera también es proveedora de paisajes interesantes debido a las distintas geoformas que impactan por la diversidad, tanto subterránea como superficial y las que pueden ser visitadas con la compañía de guías de turismo. Al pie de la cordillera en los oasis productivos, las actividades económicas más representativas están vinculadas al cultivo de la vid, en torno a ello distintos circuitos y museos permiten conocer esta parte de la cultura mendocina, desde el cultivo de la vid hasta su cosecha, procesamiento y elaboración del vino, y es la fiesta de la vendimia la ocasión donde se ven reflejadas todas estas manifestaciones.


Siguiendo el curso de los ríos, la llanura del secano deja espacio a las actividades económicas predominantes vinculadas a la ganadería extensiva y cuyos festejos muestra las producciones caprinas y bovinas obtenidas y las faenas diarias de los puesteros. Los puesteros complementan el trabajo con la actividad religiosa y espiritual, las capillas de los parajes de Lavalle y las fiestas del desierto dan muestra de su importancia en la vida diaria de la población.


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Documentos

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